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El dominio de balón no cura la ansiedad del Hércules de Beto

Más control, más ideas, más intentos... pero misma ansiedad. El Hércules juega mejor desde la llegada de Beto, eso nadie lo duda. Pero los momentos de dominio en los partidos no acaban de convertirse en suficientes victorias, ni tan siquiera en certezas para la afición, que jornada tras jornada ve al equipo en el alambre. Una incertidumbre que se acrecenta en los días previos al derbi contra el Eldense, que se antoja clave en el devenir de la temporada.

De trece partidos, el Hércules solo ha anotado de primero en cinco, tres de ellos victorias; los otros dos, empates. En contraparte, 9 de los 19 puntos que ha sumado el equipo han llegado de goles tardíos, después del minuto 75, en dos victorias de última hora y tres empates agónicos firmados por la bota de Rafa de Palmas en el Rico Pérez contra Juventud Torremolinos, la falta directa directa de Samu Vázquez contra el Real Murcia y los penaltis de Fran Sol contra el Tarazona, el Cartagena y el Europa.

Los alicantinos superan los partidos con lo justo, y hasta a veces pareciera que a expensas de la suerte. Las intrahistorias de cada encuentro, cuando se suman, no desencajan con el saldo clasificatorio desde la llegada de Beto: 4 victorias, 7 empates, 2 derrotas. Menos de la mitad de los puntos posibles, 19 de 39, el 48 %. Algo mejor que la media que firmó Rubén Torrecilla en sus doce jornadas, de apenas el 38 %, pero insuficiente, de momento, para avanzar en la tabla.

Control vulnerable

Falta acierto de cara a puerta y hay que mejorar la toma de decisiones en el último pase. No es una conclusión propia, sino algo que repetidamente ha asegurado Beto en sus ruedas de prensa. Aquello de "hundir al rival" y de controlar el partido se cumple, sí, pero a tramos, dejando muchas ventanas abiertas en las que los contrarios acaban por darle la vuelta al marcador.

Fue lo que ocurrió el pasado sábado en Torremolinos. Dos veces que el Hércules se adelantó, dos veces que los locales igualaron, incluido el baldazo de agua fría que representó el gol encajado en el minuto 98.

La posesión, que ha sido santo y seña de la idea de juego de Beto en tanto que le permita ser el equipo propositivo, da una media del 53 % en los trece partidos que ha dirigido. Dominio de balón que no está vacío de propuestas, pero sí está, en muchas ocasiones, a varios pases del gol.

Un ataque con dos nombres

Las cinco veces que el Hércules ha abierto el marcador, tres veces lo ha hecho gracias a acciones de Unai Ropero. El atacante, ex del Eldense, se ha erguido como uno de los hombres con más gol del equipo, sobre todo si se descuenta que el máximo anotador, Fran Sol, ha convertido cuatro de sus siete tantos desde los once metros.

El delantero madrileño cumple otro rol. Es el de los goles tardíos, como los penales que han valido puntos o como aquel tanto del minuto 74 que abrió la puerta a la remontada en el Rico Pérez contra el Torremolinos. Seguirá siendo, ante la no resuelta indisposición física de Toril, el punta de referencia del equipo.

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