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Lamine Yamal es de otro mundo

Los futbolistas son de velocidades; futbolistas que desbordan por velocidad, otros que lo hacen por potencia, algunos por pura intuición. Y después, está Lamine Yamal. El extremo del FC Barcelona ha llegado a los 26 goles en 95 partidos en LaLiga, una cifra que lo emparenta a un lugar reservado a los privilegiados: es el primero que consigue los 25 goles antes de los 19 años en las cinco grandes ligas de Europa en el siglo XXI.

Un dato que en frío, parece frío, pero que cuando se contextualiza se le da dimensión histórica. En un fútbol cada vez más físico, más táctico y menos condescendiente con la juventud, Yamal ha logrado no solo espacio; lo ha conquistado. Lo hace con desparpajo, con imaginación y con una madurez impropia de su edad. No solo son las cifras de tantos, sino la naturalidad con la que vive con el foco y con la responsabilidad.

Su fútbol es un hecho mágico. Recoge la pelota pegado a la cal, encara, frena, acelera y decide, lo puede hacer, en un abrir y cerrar de ojos. A veces define con precisión quirúrgica; a veces inventa trayectorias imposibles. Cada gol parece distinto, y sin embargo, todos ellos comparten idéntica firma: talento sin miedo. Solo es por eso que el adjetivo afloraba de manera espontánea a lo largo de la grada y desde la crítica, emergía el de mago.

Ante el Villarreal, Lamine Yamal volvió a bordar su actuación. No solo anotó tres goles claves para derrotar a todo un equipazo, sino que dio la sensación que podía irse de su defensor las veces que quisiera. Y eso es oro para su equipo. Se echó al Barça a sus espaldas y, con una sonrisa en el rostro, bailó al Villarreal.

Tras el partido, el '10' azulgrana no podía estar más feliz: "La pubalgia ya está olvidada, lo que me pasaba hace unos meses era una mezcla de todo, no estaba siendo feliz jugando, ahora vuelvo a ser feliz y estoy muy contento. Desde hace una semana o así me encuentro mucho mejor", explicó el de Rocafonda.

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