Hoy puede ser una de esas noches mágica de esas que el Camp Nou y los barcelonistas han vivido varias veces. La magia del equipo y la afición unidos por un objetivo común funciona en el estadio azulgrana y esta vez, por difícil que sea el reto, se dan bastantes de las condiciones que llevan en volandas a los jugadores hacia el éxito final. Ante todo y sobre todo, un gran equipo y una gran figura a la altura de las grandes leyendas del club. Lamine Yamal es el heredero de Messi como Raphinha lo es de Neymar y Pedri, de Iniesta.
No estará por lesión Lewandowski, el sucesor de Suárez que replicaría el póker de estrellas que firmó la remontada más imposible, el 6-1 al PSG. Se trataba de superar un 4-0 en contra de la ida, como ahora, con la dificultad añadida de que entonces los goles en campo contrario valían doble. Es la madre de todas las remontadas, el referente al que mirar.
Como en el 6-1 al PSG, el Barça tiene dos cartas ganadoras para remontar al Atlético
Entonces, como ahora, había un equipazo y un gran entrenador. De hecho, Luis Enrique y Flick, por este orden, son los dos mejores entrenadores de la historia en sus cien primeros partidos en el banquillo azulgrana.
Y luego, las estadísticas: el Barça ha ganado todos los partidos en casa, con 41 goles a favor y solo seis en contra en la Liga, mientras que el Atlético ha perdido 22 puntos de 39 en campo contrario y ha encajado trece goles.
Más diferencia hay en la Champions: 22 goles a favor el Barça y 15 en contra el Atlético. Ataque demoledor contra defensa vulnerable. Aun así, me sumo a las emociones y a la magia de un Lamine on fire haciendo de Messi y Flick, de Luis Enrique. Son dos cartas ganadoras.