La Strade Bianche de 2024 se recuerda como el día en el que Tadej Pogacar no solo venció, sino que transformó la carrera en un castigo colectivo. La Toscana, con sus colinas suaves y sus caminos blancos, amaneció con promesa de épica y acabó con una certeza incómoda para el resto: cuando el esloveno decide que el guion no vale, el guion se rompe.
Pogacar venía a su estreno del año y, como si la prudencia fuera una sugerencia menor, eligió el lugar más simbólico para dinamitar la prueba: Monte Sante Marie, un sector que siempre ha sido juez y que aquel día fue verdugo.
A 81 kilómetros de meta, con aún un buen puñado de sterrato por delante, arrancó como quien abre una puerta y la cierra por dentro. No hubo transición, ni tanteo, ni pactos. Solo una aceleración seca, de esas que dejan a los rivales mirando su propio manillar, preguntándose si han elegido mal el momento… o el deporte.
Nadie le pudo aguantar el ritmo
Mientras atrás se formaban persecuciones a medias, relevos sin convicción y miradas buscando aliados que no llegaban entre Toms Skujins, Maxim Van Gils y Tom Pidcock, delante iba Pogacar para sumar la que, en aquel momento, sería su segunda victoria en la prueba italiana.
Pogacar cruzó la meta en Siena con margen de casi tres minutos, una distancia que en esta carrera suele ser una rareza y que en 2024 sonó a sentencia. Detrás, Toms Skujins y Maxim Van Gils completaron el podio, pero la foto real estaba en otra parte: en la Piazza del Campo, con Pogacar entrando como si hubiera corrido una carrera distinta.
Para contextualizarlo todavía más, el mejor ciclista español llegó a diez minutos de Tadej. Fue el corredor de Movistar, Carlos Canal, que acabó en 26ª posición.
Dos años después todavía se recuerda por el titular fácil del ataque lejano, pero la sensación de que Pogacar convirtió esa carrera de sterrato en un infierno perfectamente calculado. Porque atacar a 81 kilómetros de meta no entraba en los planes de ninguno de sus rivales.
El prodigio Seixas reta a Pogacar
El joven francés Paul Seixas, del Decathlon, tendrá este sábado 7 de marzo su primera gran prueba de fuego, un cara a cara con Pogacar en la Strade Bianche. "Si tienes miedo, ya has perdido. Hay que vencer cuando los más fuertes están allí", asegura en la previa de su participación en la cita italiana.
Ambición de veinteañero y currículo de campeón: en 2024 ya fue campeón del mundo júnior de contrarreloj, y en el año de sus 20 apunta a consolidarse en la élite de la mano del Decathlon CMA CGM.