El verbo de Luis García Fernández presenta incongruencias. En esta secuencia de siete jornadas sin ganar -dos empates y cinco derrotas en los últimos 51 días-, ha perdido su mística de rey del manicomio (como bautizó a la Segunda División por sus constantes subidas y bajadas). Ocho frases como muestras de una oratoria errática, como el juego de un equipo que fue arrollado por el Castellón en el Gran Canaria (1-1).
La última victoria liguera se remonta al 4 de enero ante el Real Zaragoza en el Ibercaja (2-1) y en relación al partenón de Siete Palmas, hay que volar al 20 de diciembre ante la Cultural Leonesa (4-0). Precisamente el bloque leonés es el rival del domingo en el Reino (17.30, LaLiga TV). El cuadro culturalista despidió ayer a Ziganda y recibe a los amarillos con nuevo técnico (el tercero tras iniciar LaLiga con Llona). El cuadro isleño es sexto y sale de playoff si gana el Burgos al Ceuta el miércoles.
Luis García cerró una primera vuelta de matrícula con el coliderato junto al Racing -38 puntos y trece goles en contra-. Una vez alzado el telón de la segunda vuelta, los siete duelos sin ganar. Es la recesión carnavalera, que deja a la UD a nueve puntos del líder cántabro y a ocho del Castellón, segundo.
En la próxima jornada (28ª), los blanquinegros reciben a los montañeses en Castalia (sábado, 20.00 horas). El triunfo pío pío y el empate entre los grandes dominadores de la competición, deja a los de Luis García a cinco unidades de la vía del ascenso directo.
La táctica de Javi Clemente
En esta fase de tinieblas, el estratega ovetense se empecina en fabricar un enemigo externo -tal como hacía el exseleccionador y extécnico del RCD Espanyol Javi Clemente-. El famoso entorno. En la última comparencia, tras empatar ante un Castellón con diez por la roja a Sienra, elogió el gesto de Jesé Rodríguez de celebrar el 1-0 en un canto a la unión y al grito de «equipo». Pero lo hizo como antídoto a una fuerza maligna. «Por más que nos quieran separar, seguimos siendo uno». En sala de prensa, se le cuestionó directamente por la identidad de los que querían dividir la caseta. No supo responder: «Esa es su interpretación», determinó. Tiró la piedra y escondió la mano en el primer desliz de su oratoria en estos casi dos meses sin victorias ligueras.
Camarón de Barbate
Otra secuencia relevante de una oratoria incongruente llegó en la previa al pulso ante el CD Mirandés en el Municipal de Anduva (14 de febrero). El cuadro rojillo marchaba colista -ahora es el Real Zaragoza, el único que ha tumbado la UD en este 2026- y Luis García elevó a los altares la figura del extremo Pejiño. «Es especial, es diferente (...) Son genios, son artistas, son gente diferente». Tras ser titular ante los rojillos, disputó 82 minutos y no cesó de intentarlo. No fue su mejor actuación. Un ejercicio de fe sin recompensa. El genio y Camarón de Barbate fue descartado para recibir a los blanquinegros. La sorpresa fue al cuadrado.
Junto al ex del Cádiz y Sevilla Atlético (19 partidos, doce de titular, 832 minutos, once disparos y un gol), se quedó fuera Iván Gil. El atacante barcelonés fue una de las grandes sensaciones de la primera vuelta con dos dianas ante la Real B.
Ascender o no ascender...'capisci?
El tema del objetivo real de la UD también generó controversia. Luis García se mantuvo al margen de marcar una meta ambiciosa desde el primer día (fue presentado el pasado 9 de julio). Urticaria a hablar de ascenso a playoff. Reprendió a Iván Gil y a Lorenzo Amatucci que sí se atrevieron a explorar nuevos horizontes. El atacante catalán manifestó que «no nos asusta que nos pongan de favoritos. Es una motivación y quiere decir que estamos haciendo las cosas muy bien. Esperamos estar arriba el mayor tiempo posible y lograr el objetivo». Así le respondió el técnico: «Gil es un tío demasiado tímido.
No fue suficientemente explícito. Acepta el rol de favorito, pero quería decir todo lo contrario (...) El mundo del fútbol está lleno de frases hechas y siempre se dice que el equipo descendido es favorito. Si tenemos en la cabeza serlos, seremos favoritos para darnos una hostia de campeonato». Esa disertación se remonta al 23 de octubre.
El siguiente que se mojó fue Amatucci -7 de enero-. «Vamos a por el ascenso, estamos ahí y todos lo queremos». El ovetense se mostró disconforme con el apetito del italiano. «Amatucci juega mejor al fútbol que entender el castellano. Hay veces que las palabras no las entiende muy bien. Estamos felices por la trayectoria, pero somos conscientes de la dificultad del camino. Tenemos que seguir siendo humildes y con pies de plomo».
Hasta que Kirian alzó la voz y señaló claramente el objetivo de subir por la vía directa ante los medios (6 de febrero). Lo dijo de forma categórica y Luis García, ahora sí, modificó su rutómetro de retos. «Veo a Las Palmas para luchar por ascender directamente».
Y la réplica del ovetense, unos días después: «Si lo dice Kirian, le pongo el cuño. No cabe duda de que ése es el sentir que tienen los jugadores. Es un sentir de ambición, de ganas, de ilusión, y por el que los jugadores no tienen que tener miedo y generarles más presión. Si hemos sido capaces de llegar hasta aquí haciendo ese tipo de fútbol, ¿nos vamos a parar ahora?». Asume que subir «es un pensamiento en voz alta que desea y que todos vemos». La determinación del ‘20’ modificó de forma radical el calendario de sentimientos. Del palo a Gil y Amatucci a la pleitesía a míster Koraje por la gloria.
En defensa de García, cabe añadir que el presidente Miguel Ángel Ramírez y el director deportivo Luis Helguera jamás han hablado abiertamente de subir. Sólo Ramírez admitió que «sería bonito» poder brindar una alegría al aficionado. «Que se lo merece todo».
Bichito y el cargo
Ante el Córdoba, así justificó la suplencia de Jesé. «Más allá de las rachas, entendí que en esa presión bastante alta que hace el Córdoba, Jesé iba a ser más importante en el segundo tiempo. Durante la primera parte, entendía que Iker nos podía dar esa fortaleza para picar a los espacios y recibir entre líneas».
Este medio le cuestionó sobre si peligraba su puesto ante el Castellón y recordó que se le cuestionó por su renovación hace un mes. «¿Cuál es el criterio? Que llevamos seis jornadas sin ganar». Dos rachas, dos discursos. Del García iluminado a la versión más incongruente. Dudas en el verde y con el micrófono. Vencer lo cura todo.