La Champions League va a otro ritmo que las competiciones domésticas. Es el mayor escenario continental a nivel de clubes y una oportunidad de oro para disfrutar de partidos poco frecuentes. Mientras que en los torneos nacionales los equipos se miden cada año a los mismos adversarios, el escaparate europeo ofrece cruces que tardan décadas en repetirse. Es el caso de Newcastle United y Barcelona, que volvieron a encontrarse tras más de veinte años sin enfrentamientos oficiales entre ambos en la fase liga.
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