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La salvación más loca de la historia desde dentro: "¿El Clásico? Ni me importa"

“¿El Clásico? Ni me acordaba de que era esta noche. Ni me importa”. La frase sonó en Son Moix durante el descanso del Mallorca-Villarreal. A cientos de kilómetros se jugaba uno de los partidos más grandes del mundo, pero en Palma nadie tenía espacio mental para eso. Cuando te juegas el descenso, no existe nada más.

“Si ganamos este partido y este otro, ¿nos basta para salvarnos?”. Esa es ahora mismo la conversación más repetida en media España. La gente llega al estadio y saca la calculadora antes incluso de mirar la alineación. En un año normal, los 40 son el objetivo; en esta temporada casi esquizofrénica, podrían incluso no bastar ni 43.

Del decimotercer clasificado, el Sevilla con 40 puntos, al penúltimo, el Levante con 36, hay solo cuatro puntos de diferencia. Nadie está salvado y nadie está descendido. Solo el Oviedo, con 28 puntos, parece resignado a asumir su destino, aunque todavía tendría opciones matemáticas si lo ganara todo. La inflación también ha llegado al fútbol: salvarse está más caro que nunca.

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El Mallorca - Villarreal, en imágenes
AGENCIAS
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El domingo estuvimos en Son Moix, en uno de los estadios que más tienen que decir este final de temporada. El Mallorca buscaba una victoria que le valiese para llegar a los 41 puntos. Los bermellones tenían delante a un Villarreal ya sin nada en juego y a su gente: ante ellos habían ganado 29 de los 38 puntos que llevaban antes de arrancar la jornada.

El Mallorca no logró el objetivo, no consiguió escaparse de la zona de descenso, pero sí que sumó un punto que, viendo lo caro que está todo, puede ser clave a final de temporada. El empate contra los groguets lo siguió dejando todo aún más igualado, si cabe, pero hay emociones que solo se sienten en el campo.

En Son Moix, en el Sánchez-Pizjuán, en Mendizorroza, en el RCDE Stadium... en estos siete estadios no hay sitio en la cabeza de los aficionados para otras cosas que no sean la salvación. Gente simulando los posibles resultados de cara al final del curso, gente que llevaba toda la semana pensando en el partido e incluso aficionados que no saben ni qué otro partido se jugaba ese domingo. No quedan uñas por morder.

Incluso los aficionados y prensa visitante parecen más metidos en la lucha por la permanencia que por su propia temporada. "Con este equipo seguro que os salvais. Qué apretado esta todo", afirmaron hinchas del Villarreal desplazados a Son Moix.

Los bermellones vivieron una montaña rusa de emociones, como la misma temporada. Antes del encuentro, todo era esperanza, ánimos y gente ilusionada. Más de 1.500 mallorquinistas se concentraron en la entrada del estadio para recibir al bus del equipo dos horas antes del inicio del duelo. Bengalas, bufandas al cielo y una comunión entre las dos partes.

El Mallorca lleva tres encuentros haciendo el mismo ritual cuando juega en casa. El bus se para antes de entrar al recinto, donde están todos los aficionados, y en ese momento bajan los jugadores. No entran en bus, entran caminando ante toda su gente. Una manera perfecta para tener a todo el mundo conectado desde el primer momento.

Durante el partido, lo menos importante es el partido. Lo único que vale es sumar. ¿Jugar bien, jugar mal? Eso no vale de nada cuando te estás jugando la vida. Tres puntos en juego a falta de solo cuatro jornadas; esto es la vida de ocho equipos de Primera hasta final de temporada. En mayo, la salvación deja de ser una clasificación. Se convierte en una obsesión

Fuente original: www.sport.es →