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Juan Manuel Jiménez, experto en protocolo: "Un patrocinador nunca debería ubicarse en los primeros asientos del palco, que suelen estar reservados para el anfitrión, principales autoridades..."

Juan Manuel Jiménez defiende en UFEDEMA que el protocolo en un evento deportivo no es solo cuestión de cuidar formalidades: puede ser una herramienta clave en su éxito, proyectando una buena imagen y evitando problemas organizativos, institucionales o incluso mediáticos.

Por qué el protocolo puede marcar el éxito de un evento deportivo

El experto comenta que un evento deportivo tiene la capacidad de movilizar ciudades, instituciones, patrocinadores y toda clase de organismos. Es por ello que su organización suele ser más compleja que eventos de otra naturaleza.

Asimismo, en los eventos más importantes intervienen diferentes responsables que van desde anfitriones a comité organizador e incluso un comité local. Dicho esto, es el comité organizador el que abarca múltiples áreas y tareas.

Hablamos de comunicación, marketing, infraestructuras, alojamiento, control jurídico y económico... y sí, protocolo, que es uno de los muchos apoyos sobre los que se sostiene la exitosa celebración del evento.

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Comida formal protocolo
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En concreto, el departamento de protocolo debería tener la tarea de trabajar codo con codo junto al de marketing, buscando definir estrategias en torno a imagen de las ceremonias, lista de invitados, tempos del acto y más aspectos que gestionen el ritmo del evento.

Por ejemplo, una tarea clave es la de organizar debidamente el palco presidencial, que debe considerar jerarquías, cargos institucionales, anfitriones e invitados de honor. Saber gestionar estos aspectos mejora considerablemente la imagen del evento al transmitir sensaciones de orden, coherencia y cuidado.

Con todo esto en mente, el protocolo se divide en tres niveles: un nivel estricto, que gestiona jerarquías y símbolos. Un nivel ceremonial, que considera movimientos, recorridos, músicas y entregas de premios, y un nivel de 'etiqueta', que establece el tipo de atuendo adecuado.

En definitiva, el protocolo no es 'postureo institucional'; una mala gestión del mismo puede derivar en problemas públicos que manchen la reputación del evento. Porque puede parecer algo 'invisible' durante la mayor parte del tiempo, pero en cuanto falla estalla el caos absoluto.

Fuente original: www.sport.es →