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1-1 | La calidad de Aubameyang y la convicción del Dépor se quedan sin premio

El Deportivo empató ante el Elche (1-1) en un regreso a Primera División marcado por el imperante color naranja en un Riazor a medio gas. Más de 29.000 espectadores vibraron con el primer gran servicio de Aubameyang, la calidad de Amatucci en la medular o las paradas de Leo Román. Pero un testarazo de Marc Aguado rompió la felicidad coruñesa, que se desfondó en busca del segundo. Un punto. El primer paso en una lucha que será larga y sufrida.

Auba, día uno

El regreso a Primera División estaba cargado de preguntas para un proyecto joven, plagado de artistas noveles que vivían en Riazor su primera función. Para la mayoría, conocedores de cómo ruge A Coruña en las grades citas, era medirse al vértigo de la élite. Sin la red de seguridad que te aporta sentirte superior ante cualquier rival, el Dépor fue respondiendo poco a poco a todas las cuestiones que planteó el Elche de Anselmi. Hasta que Amatucci sacó a relucir ese excelente pie diestro que le ha convertido en poco tiempo en la pareja ideal de Mario Soriano para conectar con Aubameyang.

El gran fichaje de este verano había pasado de puntillas hasta el momento por un partido con alternancias, pero mayor dominio visitante. Leo Román ya había salvado una gran ocasión en un córner, y los blanquiazules, con un marcado 4-4-2, se sentían más cómodos presionando que con balón. Hasta que Aubameyang entró en acción.

El gabonés se desmarcó y necesitó solo dos contactos para abrir el marcador. Un control de lujo y una definición de élite. Llegó para hacer historia y no tardó ni medio tiempo en escribir la primera página. Los cracks son así. No tienen nervios ni vértigo. Cuando su equipo lo requiere, aparece. Llegó para esto.

Una gran ocasión para cada lado antes del descanso

Antonio Hidalgo sorprendió con Altimira y Asp Jensen en el once titular. Como en las últimas pruebas del verano, apostó por un 4-4-2 en el que Alti ocupaba el flanco derecho y Asp Jensen cubría el izquierdo. El danés, no obstante, intentaba instalarse en la mediapunta cuando su equipo tenía la posesión. Sucedió menos de lo deseado.

El dominio del esférico fue ilicitano. A los de Anselmi se le veían más hechuras. Sus movilidades interiores rasgaban la defensa posicional del Dépor y sus centrocampistas encontraban espacios con facilidad. Sin embargo, Bright Ede y Lucas Noubi, siempre que el Dépor defendía adelantado, dominaban todo su campo con rotundidad y maestría. Solo a balón parado logró el equipo visitante inquietar al Dépor hasta el descanso. Antes del gol, Bil Nsongo estuvo a punto de castigar un error fatal de Dituro, que lo compensó con un vuelo sin motor de los suyos.

Riazor, lo que pudo ser y no fue

40 minutos después de un estricto silencio, Marathón Inferior rugió con fuerza para pedir una solución al conflicto generado por las condiciones específicas para una grada que acoge a unos 4.000 deportivistas. Fue un escueto suspiro de lo que podría haber sido Riazor en un día tan marcado: el regreso a Primera ocho años después. Y que, sin embargo, no estaba siendo.

Leo Román no fue suficiente para salvar el empate

La segunda parte arrancó con una breve interrupción. Los sanitarios tuvieron que asistir a un señor en la grada que, poco después, pudo abandonar el estadio por su propio pie ayudado por los equipos médicos. Con el balón en juego, el Dépor tuvo la primera a la contra. Bil no pudo conectar con Aubameyang y, tras volver a robar, Asp Jensen bajó un centro pasado e intentó un golpeo a la escuadra que se fue cerca.

El Deportivo fue uno de los grandes agitadores del mercado de fichajes en verano. El primer gran nombre en llegar fue Leo Román. Por presente y por futuro, el club apostó fuerte por él, con una inversión de las que hacía muchos años que no se veían. Si en la primera parte fue salvador, en la segunda se ganó una sonora ovación cuando se rozaba la hora de juego. El ibicenco realizó una doble parada espectacular. Primero, en un mano a mano ante Fer Niño y, acto seguido, tras ponerse en pie, sacó un guante soberbio a Gonzalo Villar. «Leo, Leo...», cantó la grada.

Anselmi rompió su defensa de tres centrales para volcar al Elche en ataque en busca del empate. Y el tanto llegó a falta de 15 minutos para el final. Un centro con rosca al primer palo permitió a Marc Aguado cabecear y peinar el esférico con precisión. Leo Román no pudo salvar el empate.

El Dépor lo intentó hasta el final

Más allá de un par de remates sin mayor trascendencia, el Dépor fió su segunda parte a resistir el 1-0. Se vio exigido a dar un paso al frente al grito de "sí se puede" por una parte del estadio. Faltaban fuerzas. Mandaba la batuta de Amatucci. Siempre bien colocado, siempre preciso en sus entregas.

Frente a frente el Dépor se sintió poderoso. Recobró la confianza para asumir riesgos. Para luchar. Hidalgo había apelado al sufrimiento, al alma y la resiliencia de cada jugador. En Primera cada punto vale oro. El de Canovelles tiró de Kevin Sánchez para los últimos minutos. Quien tiene fe sino el burgalés.

No fue suficiente la convicción blanquiazul para doblegar al Elche. Al Dépor le faltaron recursos para añadir a la entrega final y volver a batir a Dituro. Al filo del final, Luismi se quedó a medio paso de rematar un centro lejano de Quagliata. Fue la última de un Dépor que se tuvo que conformar con un punto en su regreso a Primera. La primera toma de contacto con LaLiga acaba en un trago amargo. Un punto de partida para crecer en una lucha que será dura y sufrida por la salvación.

Fuente original: www.sport.es →