¿Qué pasa si un club se arrepiente de un fichaje? ¿Puede simplemente decir “ya no lo quiero” y devolver al jugador a su antiguo equipo?
La recta final del mercado nos dejó un caso perfecto para hacerse esta pregunta. Pasó desapercibido en el mercado europeo, pero sí llamó la atención, sobre todo, en Sudamérica. Los protagonistas fueron el exjugador del Real Valladolid Gonzalo Plata y el brasileño Matheus Martins, dos jugadores que viajaron a Rusia para convertirse en futbolistas del Dinamo de Moscú.
Hasta aquí, todo normal. Los dos jugadores fueron recibidos en el aeropuerto, hubo bienvenida, comida y hasta fotos con la bufanda del club. Pero, de la noche a la mañana, de vuelta a Brasil. No superaron el reconocimiento médico y el fichaje se cayó. Por lo menos, eso es lo que alegó el club ruso.
Flamengo y Botafogo no se lo creen
Sin embargo, la versión no convence ni al Flamengo ni al Botafogo y, según 'O Globo Esportes', los clubes del Brasileirão estudian medidas legales, ya que creen que el Dinamo de Moscú está buscando excusas después de haberse echado atrás en el último momento.
En el caso de Plata, Flamengo esperaba ingresar alrededor de 12 millones de euros, mientras que el traspaso de Matheus Martins desde Botafogo rondaba los 7 millones. En total, un desembolso de 19 millones de euros por parte de un Dinamo de Moscú que, finalmente, no abonará ni un céntimo si las operaciones quedan canceladas por el reconocimiento médico.
Cuando un jugador viaja a su nuevo club, antes de que el traspaso sea plenamente efectivo, es habitual que el contrato esté condicionado a que supere determinadas pruebas médicas. Y si el jugador no cumple los criterios establecidos, el club puede tener una vía legal para no completar la operación.
Lo que se cree en Brasil es que el reconocimiento médico se utilizó realmente para echarse atrás en los acuerdos. Lógicamente, si las partes ya han firmado un contrato de transferencia vinculante y se han cumplido las condiciones pactadas, el club comprador no puede simplemente cambiar de opinión porque ya no quiera al futbolista. Pero no superar el reconocimiento médico sí puede dinamitarlo todo.
Una situación, cuanto menos, curiosa: dos jugadores, de dos clubes brasileños diferentes, que llegaron al unísono a Rusia para cerrar traspasos por una cantidad económica importante y que terminaron regresando ambos a Brasil por no superar las pruebas médicas. Solo el Dinamo sabe si hubo arrepentimiento en Moscú o si, simplemente, fue cosa del azar.