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Larrubia, el amigo de Pedri que no estará ante Las Palmas

En el fútbol, a veces basta un gesto para delatar el talento innato: un control orientado que deja al defensa clavado, un zurdazo que rompe la tarde o una pausa inesperada en medio del vértigo. Así juega David Larrubia, el joven atacante del Málaga que empieza a dejar su nombre escrito en los cuadernos de los ojeadores que recorren los estadios de nuestro país. El fútbol árabe llamó hace poco a su puerta, pero el futbolista prefirió esperar: todavía siente que su historia debe seguir escribiéndose en su tierra.

Tiene 23 años y un perfil cada vez más difícil de encontrar: zurdo, imaginativo, con ese punto de irreverencia que convierte cada balón en una pequeña aventura. En La Rosaleda, en plena Costa del Sol, ya lo llaman el mago, porque su fútbol aparece y desaparece entre líneas con la ligereza de quien juega en la calle y no en un estadio lleno. Y porque, cuando la pelota pasa por su pie izquierdo, siempre parece que algo puede ocurrir.

En una temporada en la que el Málaga vuelve a mirar hacia arriba, su figura se ha convertido en una de las claves del sueño del ascenso. No solo marca goles; también cambia el ritmo de los partidos. Se mueve entre los centrales con intuición, cae a banda para crear superioridades y, cuando encuentra el espacio, su zurda dibuja diagonales que rompen defensas. Los rivales ya lo saben: si recibe de cara, hay peligro. Y si pisa el área, el estadio se levanta. Su fútbol tiene algo de improvisación y de estudio, una mezcla que recuerda a esos jugadores que ven el juego medio segundo antes que los demás.

No es casual que uno de sus referentes sea Isco. Como el malagueño que conquistó Europa, también creció con el balón pegado al pie y la idea de que el talento debía expresarse sin miedo. De Isco admira la pausa, la capacidad para esconder la pelota y el gusto por el pase imposible.

Su historia, además, se entrelaza con la de Pedri. Ambos coincidieron en 2019 en el Mundial sub 17 con la selección española, en Brasil, cuando todavía eran promesas que compartían vestuario, confidencias y esa complicidad silenciosa que nace entre quienes entienden el fútbol de la misma manera. Mientras uno despegaba hacia el estrellato en el FC Barcelona, el otro elegía un camino más pausado, pero igual de firme, creciendo lejos de los focos. Caminos distintos, sí, pero unidos por una amistad que resiste el paso del tiempo y por una sensibilidad común con la pelota.

Ahora, sin embargo, el nombre de Larrubia se borra de la pizarra de Luis García. Es baja por lesión y no estará ante la UD Las Palmas. Una ausencia que cambia el paisaje del partido y le resta una dosis de imaginación al guion. El Málaga pierde a una de sus piezas principales; el encuentro entre boquerones y amarillos también pierdes a uno de esos futbolistas que invitan a mirar el juego con otros ojos.

Para Las Palmas, claro, su baja se interpreta como un alivio: una amenaza menos que vigilar, una chispa creativa que no encenderá la tarde. Pero también es una oportunidad perdida para medir de cerca a uno de esos jugadores que dignifican el juego desde el talento.

Y es que el contexto del Málaga también explica mucho de lo que hoy representa Larrubia. No hace tanto, el club de La Rosaleda tiraba de chequera para construir equipos de Champions, fichando nombres y soñando a lo grande desde el músculo económico. Hoy, la realidad es bien distinta: las estrecheces obligan a mirar hacia dentro, a confiar en la cantera como vía de supervivencia. Y, lejos de ser un paso atrás, empieza a parecer un acierto. Porque en ese giro forzado han aparecido futbolistas como Larrubia, que devuelven al equipo una identidad más reconocible y un vínculo más profundo con su gente.

En un fútbol cada vez más acelerado y previsible, perfiles así tienen un valor especial. De esos por los que el aficionado paga una entrada con gusto, solo por ver qué se le ocurre hacer con la pelota en la siguiente jugada. Porque el talento, cuando aparece de verdad, siempre merece la pena verlo de cerca… incluso cuando, por lesión, se queda fuera de escena. Lo que sí está claro es que el Málaga cree en su cantera, y en eso sí aventaja a Las Palmas.

Fuente original: www.sport.es →